Aníbal Fernández y Oscar Parrilli defienden a empleada del Museo La Campana
La Municipalidad de Esteban Echeverría estaría siendo investigada por abogados de la oficina Anti-impunidad y por el ministerio del Interior, para determinar el origen de las amenazas mediante llamados anónimos y e-mails dirigidos a una empleada del Museo La Campana y a su familia, comprometida con organismos de derechos humanos. El caso ha merecido la atención del ministro del Interior, Aníbal Fernández, y del secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, porque se complica, además, con situaciones de acoso laboral. Jorge Bosque, concejal por el ARI - Unidad Comunal, titular de la Comisión de Derechos Humanos del HCD de Esteban Echeverría, y candidato a Intendente, recibió las denuncias, considera que el desatino del intendente Alberto Groppi culmina con el desplazamiento del secretario de Cultura, Carlos Hopital y opina que el disgusto de los funcionarios nacionales produciría mayores coletazos.
ECN: ¿Por qué renunció el secretario de Cultura?
Jorge Bosque: Es una situación extraña. Cultura es un área que logró mucho prestigio, incluso entre los distritos vecinos. Es un orgullo para nuestro partido. Este éxito hay que atribuirlo a la gestión de Carlos Hopital, que era secretario de Cultura hasta que le pidieron la renuncia.
ECN: ¿Cómo se originó el conflicto?
JB: En el área del Museo ‘La Campana’, dependiente de la Secretaría de Cultura, con denuncias de supuesto hostigamiento y acoso laboral efectuadas contra Gustavo Ortiz, director del Museo, por parte de una empleada de ese sector, Agustina Tula. Digo “supuesto” porque habrá que investigar al respecto.
Lo cierto es que Agustina Tula atraviesa actualmente una situación muy difícil, no sólo por los hechos ocurridos en su lugar de trabajo, sino porque además, a partir de la desaparición de Julio López, viene recibiendo - ella y su familia - graves amenazas. Su familia ya ha sido objeto de agresiones a modo de ‘advertencia’. Agustina es hija de detenidos - desaparecidos y torturados en el pozo de Banfield y Quilmes, durante la última dictadura militar. El novio de Martina, la hermana de Agustina, fue sorprendido hace muy poco tiempo por sospechosos que lo tajearon con armas blancas. En fin, basta escribir “Agustina Tula” ó “Tula Saborido” en algun buscador de Internet y aparecen notas con su historia como hija de detenidos y torturados, que ha sido reflejada también por radios, diarios y televisión.
ECN: ¿Cuál es la denuncia que ella hace?
JB: Ella denuncia que recibe presiones y acoso laboral de parte de su jefe, Gustavo Ortiz, quien se desentiende, además, de las amenazas a Agustina y su familia, no obstante el pedido abierto y expreso del presidente Néstor Kirchner en el sentido de cuidar especialmente desde las instituciones y organismos públicos a las personas amenazadas. Tampoco el secretario de Gobierno tomó seriamente cartas en el asunto. Carlos Hopital - que era el Secretario de Cultura – enfrenta esta crisis que se precipita a mediados de enero. Contiene a Agustina y a su familia, víctimas de las amenazas, agresiones y desatención; y a pedido de la familia solicita una audiencia urgente con el intendente Alberto Groppi para transmitirle lo que estaba ocurriendo. Groppi se negó, en principio, a recibir a la familia Tula.
ECN: ¿Por qué Groppi le acepta la renuncia a Carlos Hopital si la gestión de su cartera era buena?
JB: Groppi está mal asesorado, muy mal rodeado, y toma malas decisiones. Por influencia de ese entorno no escuchó a Hopital ni comprendió en consecuencia la gravedad del problema que Agustina Tula quería denunciar, a tal punto que tuvieron que intervenir autoridades del gobierno nacional para que concediera una entrevista a Tula y familia.
ECN: ¿Quiénes intervinieron ?
JB: El ministro del interior, Aníbal Fernández, el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y luego abogados de la oficina Anti Impunidad para solicitar a favor de Agustina una licencia especial. Agustina vive un drama, en razón de las reiteradas amenazas anónimas a su familia y a ella en particular. El hostigamiento por parte de Ortiz, la desatención del secretario de Gobierno, Pablo Losada, y la negligencia de Groppi, condujeron a que actualmente la Municipalidad de Esteban Echeverría esté siendo investigada por el Juzgado Federal y por el ministerio del Interior, para precisar, entre otras cosas, si hubo amenazas procedentes de teléfonos o computadoras municipales, o realizadas por personal municipal.
ECN: ¿Cuándo se entera usted de esta situación?
JB: Yo soy el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Concejo Deliberante. Los organismos defensores de derechos humanos y Agustina Tula me hacen llegar la información a partir del 14 de enero. Le solicito entonces al Intendente, vía e-mail, que atienda a Agustina Tula. Finalmente también interviene el ministerio del Interior pidiéndole a Groppi que reciba a la familia. El Intendente, por supuesto, se ve obligado a aceptar. En este contexto, tal vez disgustado por el llamado del ministerio del Interior y muy mal asesorado, vinculó posiblemente el problema representado por Tula a Carlos Hopital, la única persona de su equipo que en realidad interpretó a Agustina, la respaldó, y a quien ella agradece profundamente. Groppi, con sus desatinos en el caso Tula, ha dado una señal muy fea hacia la sociedad, hacia los organismos de derechos humanos y hacia los funcionarios nacionales, todo lo cual me hace pensar que pueden producirse coletazos aun mayores. (extraído de www.encontactonoticias.com)
La Municipalidad de Esteban Echeverría estaría siendo investigada por abogados de la oficina Anti-impunidad y por el ministerio del Interior, para determinar el origen de las amenazas mediante llamados anónimos y e-mails dirigidos a una empleada del Museo La Campana y a su familia, comprometida con organismos de derechos humanos. El caso ha merecido la atención del ministro del Interior, Aníbal Fernández, y del secretario General de la Presidencia, Oscar Parrilli, porque se complica, además, con situaciones de acoso laboral. Jorge Bosque, concejal por el ARI - Unidad Comunal, titular de la Comisión de Derechos Humanos del HCD de Esteban Echeverría, y candidato a Intendente, recibió las denuncias, considera que el desatino del intendente Alberto Groppi culmina con el desplazamiento del secretario de Cultura, Carlos Hopital y opina que el disgusto de los funcionarios nacionales produciría mayores coletazos.
ECN: ¿Por qué renunció el secretario de Cultura?
Jorge Bosque: Es una situación extraña. Cultura es un área que logró mucho prestigio, incluso entre los distritos vecinos. Es un orgullo para nuestro partido. Este éxito hay que atribuirlo a la gestión de Carlos Hopital, que era secretario de Cultura hasta que le pidieron la renuncia.
ECN: ¿Cómo se originó el conflicto?
JB: En el área del Museo ‘La Campana’, dependiente de la Secretaría de Cultura, con denuncias de supuesto hostigamiento y acoso laboral efectuadas contra Gustavo Ortiz, director del Museo, por parte de una empleada de ese sector, Agustina Tula. Digo “supuesto” porque habrá que investigar al respecto.
Lo cierto es que Agustina Tula atraviesa actualmente una situación muy difícil, no sólo por los hechos ocurridos en su lugar de trabajo, sino porque además, a partir de la desaparición de Julio López, viene recibiendo - ella y su familia - graves amenazas. Su familia ya ha sido objeto de agresiones a modo de ‘advertencia’. Agustina es hija de detenidos - desaparecidos y torturados en el pozo de Banfield y Quilmes, durante la última dictadura militar. El novio de Martina, la hermana de Agustina, fue sorprendido hace muy poco tiempo por sospechosos que lo tajearon con armas blancas. En fin, basta escribir “Agustina Tula” ó “Tula Saborido” en algun buscador de Internet y aparecen notas con su historia como hija de detenidos y torturados, que ha sido reflejada también por radios, diarios y televisión.
ECN: ¿Cuál es la denuncia que ella hace?
JB: Ella denuncia que recibe presiones y acoso laboral de parte de su jefe, Gustavo Ortiz, quien se desentiende, además, de las amenazas a Agustina y su familia, no obstante el pedido abierto y expreso del presidente Néstor Kirchner en el sentido de cuidar especialmente desde las instituciones y organismos públicos a las personas amenazadas. Tampoco el secretario de Gobierno tomó seriamente cartas en el asunto. Carlos Hopital - que era el Secretario de Cultura – enfrenta esta crisis que se precipita a mediados de enero. Contiene a Agustina y a su familia, víctimas de las amenazas, agresiones y desatención; y a pedido de la familia solicita una audiencia urgente con el intendente Alberto Groppi para transmitirle lo que estaba ocurriendo. Groppi se negó, en principio, a recibir a la familia Tula.
ECN: ¿Por qué Groppi le acepta la renuncia a Carlos Hopital si la gestión de su cartera era buena?
JB: Groppi está mal asesorado, muy mal rodeado, y toma malas decisiones. Por influencia de ese entorno no escuchó a Hopital ni comprendió en consecuencia la gravedad del problema que Agustina Tula quería denunciar, a tal punto que tuvieron que intervenir autoridades del gobierno nacional para que concediera una entrevista a Tula y familia.
ECN: ¿Quiénes intervinieron ?
JB: El ministro del interior, Aníbal Fernández, el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, y luego abogados de la oficina Anti Impunidad para solicitar a favor de Agustina una licencia especial. Agustina vive un drama, en razón de las reiteradas amenazas anónimas a su familia y a ella en particular. El hostigamiento por parte de Ortiz, la desatención del secretario de Gobierno, Pablo Losada, y la negligencia de Groppi, condujeron a que actualmente la Municipalidad de Esteban Echeverría esté siendo investigada por el Juzgado Federal y por el ministerio del Interior, para precisar, entre otras cosas, si hubo amenazas procedentes de teléfonos o computadoras municipales, o realizadas por personal municipal.
ECN: ¿Cuándo se entera usted de esta situación?
JB: Yo soy el presidente de la Comisión de Derechos Humanos del Concejo Deliberante. Los organismos defensores de derechos humanos y Agustina Tula me hacen llegar la información a partir del 14 de enero. Le solicito entonces al Intendente, vía e-mail, que atienda a Agustina Tula. Finalmente también interviene el ministerio del Interior pidiéndole a Groppi que reciba a la familia. El Intendente, por supuesto, se ve obligado a aceptar. En este contexto, tal vez disgustado por el llamado del ministerio del Interior y muy mal asesorado, vinculó posiblemente el problema representado por Tula a Carlos Hopital, la única persona de su equipo que en realidad interpretó a Agustina, la respaldó, y a quien ella agradece profundamente. Groppi, con sus desatinos en el caso Tula, ha dado una señal muy fea hacia la sociedad, hacia los organismos de derechos humanos y hacia los funcionarios nacionales, todo lo cual me hace pensar que pueden producirse coletazos aun mayores. (extraído de www.encontactonoticias.com)
