11 octubre 2007

SHOCK DE SEGURIDAD

El SHOCK DE SEGURIDAD es parte de un amplio plan que contempla las acciones de vigilancia y preventivas; el ámbito de la educación - escuelas, medios de comunicación, instituciones deportivas, religiosas y recreativas -
e iniciativas contra la marginación social. Lo que se pretende es sustituir la actual hipocresía del sistema por el compromiso con la paz social, alentando la participación responsable de todos los miembros de la comunidad.

PROBLEMAS REALES

La policía no inspira confianza.

La corrupción policial está a la vista de todos.

El poder político local se desentiende del problema convirtiéndose en cómplice del mismo.

La Justicia es inoperante, lenta y lejana.

La mayoría de los vecinos se encierra en viviendas enrejadas. La minoría se aísla en barrios cerrados.

Nadie disfruta del espacio público

Nuestros hijos, en tránsito a sus actividades escolares o recreativas, se exponen a robos, agresiones y violaciones.

La droga circula impunemente.

RESPUESTAS CONCRETAS

Creación de la figura del Vigilante Municipal.

Tolerancia Municipal “CERO” para los agentes y comisarios corruptos.

Creación de la Oficina Municipal de Seguridad (Recepción de Denuncias), para garantizar el anonimato, llevar estadísticas reales del delito, y publicar las mismas.

Compromiso del candidato a encabezar personalmente todos los reclamos necesarios ante las autoridades nacionales y provinciales.

Implementación de Fiscalías y Defensorías locales, pero que funcionen.

50 móviles de vigilancia (costo estimado $ 5 millones) totalmente equipados para la seguridad, con profesionales seleccionados a cargo y monitoreados satelitalmente desde la Oficina Municipal de Seguridad.

Vigiladores Urbanos dotados de alarmas y comunicación, en plazas, paseos, áreas comerciales y de esparcimiento.

Intensificación de la presencia de vigilantes urbanos y móviles en las inmediaciones de las escuelas y lugares de esparcimiento. Establecimiento de sendas escolares protegidas. Registro y control del personal de seguridad de bares y confiterías. Estricto control de droga y alcoholismo en la vía pública.

Estímulo de la denuncia social y protección del anonimato del denunciante particular.